domingo, 5 de enero de 2014

Crónica: En medio de la oscuridad

Cuando son las 6 de la mañana en un cuarto no muy grande con poca luz,  en donde los implementos de cocina están apilados uno sobre otro y el polvo es parte de los pisos y paredes,  se escucha un reloj parlante que anuncia la hora,  al oírla Ricardo Morocho abre sus ojos y sabe que ha amanecido, a pesar de  esto la oscuridad de la noche aún lo acompaña, esto  debido a que Ricardo es un hombre no vidente de 58 años quien padece ceguera completa desde su nacimiento, sin embargo esto no le ha impedido sobrevivir y sortear difíciles pruebas como todo ser humano.
Después de su despertar, Ricardo toma asiento en su cama y luego de exhalar un breve suspiro decide levantarse y revisar si hoy puede desayunar, ésto consiste en verificar si ha quedado algo de alimento que le regalan o compra, parece que esta vez no hay  nada así que no queda otra más que vestirse y salir a realizar sus labores, Ricardo trabaja como bibliotecario en el mismo lugar en el cual vive que es la Sociedad de No Videntes (SONVA), aquí su labor principal es velar por la colección de libros en braille, audio y tinta que ahí existe.
Son las 7 y media de la mañana y Ricardo ya se encuentra en  la biblioteca, pasan dos horas y  uno de sus amigos de la sociedad llega portando malas noticias, sucede que en la Asamblea de SONVA que se desarrolla cada fin de semana varios de sus compañeros han opinado que el trabajo de Ricardo “no sirve” ya a que a más de su condición de ciego, padece artrosis enfermedad que ha debilitado sus huesos, especialmente de manos y rodillas lo que no le permite  ordenar y clasificar textos, por lo tanto se han propuesto cambiar de empleado o hasta prescindir de cualquier servicio. Luego de escuchar esto Ricardo no puede evitar preocuparse y recordar el porqué de trabajar ahí, “con dificultad terminé el colegio y no pude estudiar en  la universidad, los profesores no me creían capaz y me decían ud. no puede dar exámenes, cómo podría aprender, molestos apodos, etc, además no logré obtener un título y acceder a un mejor empleo” al mismo tiempo menciona: “¿Cómo se supone que voy a mantenerme? Nadie más me dará trabajo, ¿acaso les parece mucho esos noventa dólares que me pagan? Son preguntas que Ricardo hace a su amigo, el cual realmente no tiene una respuesta.
Más tarde ya se aproxima la hora del almuerzo pero Ricardo se siente angustiado, no puede apartar de su mente lo que le han contado hace poco acerca de su estadía en su trabajo, pensando y pensando en el mismo tema, una voz femenina dice “Ricardo venga a comer con nosotros, hice carnesita” es doña Julia quien trabaja como conserje y cada que puede comparte el alimento de su familia con él.
Después del almuerzo se reincorpora a la sala de textos, ya aquí decide acomodar varios libros pese a que sus dedos no trabajan de manera correcta,  no le responden como él quisiera, tal vez así de resultar ciertos los rumores de su despido se reconsidere el tema y se den cuenta  que aún tiene capacidad de trabajar. Han dado ya las 7 de la noche y Ricardo vuelve a su cuarto con la idea de dormir por que como ocurrió en la mañana no hay comida debido a que su sueldo a más de sortear el pago del alquiler y servicios básicos no le rinde el mes obviamente.
Se prepara, se acuesta como varias noches con el estómago medianamente vacío  y con varias preocupaciones en su mente, le cuesta conciliar el sueño  pero finalmente se duerme pensando en ¿qué pasará mañana? y cómo enfrentará un día más en medio de la oscuridad.


Ricardo nos deja ver su lado personal de manera muy abierta, así mismo el modo en el que se desenvuelve en su diario vivir, hemos iniciado con una crónica la cual nos introduce al tema denotando la experiencia del personaje quien posee discapacidad visual en cuanto a la educación universitaria, continuamos con una entrevista a Doménica Urdiales quien es sorda de nacimiento y su apreciación de la temática. 

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